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LAS CALLES DE VILLA DEL PRADO

RAFAEL DE LA FUENTE SANTOS, calle de

RAFAEL DE LA FUENTE SANTOS, calle de (de la C. del Álamo a la C. de Ibiza)

La actual calle era un callejón y a finales de los años 1990 se abrió para urbanizarse su parte inferior y quedar abierta como nueva calle hasta la del Álamo. La calle ofrece construcciones de corte tradicional, aunque construídas progresivamente a partir de los años 1960 hasta hoy.
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D. Rafael de la Fuente Santos nació en Colmenar Viejo (Madrid) en 1931. Se encaminó por la carrera eclesiástica y tras ser ordenado sacerdote fue primero destinado en Pezuela de las Torres (Madrid). En 1962 fue destinado a Villa del Prado, y amoldándose perfectamente al pueblo, estuvo un prolongado periodo de tiempo como párroco, viviendo diferentes etapas de la historia de la localidad. Don Rafael fue un sacerdote que dejó huella, pues llegó a Villa del Prado en 1962 y se marchó en 1990, fueron 28 largos años en los que se produjeron cambios como el del Concilio Vaticano II y también los cambios que transformaron Villa del Prado de forma notable en todo ese periodo. Durante su estancia como párroco, hubo un cierto renacimiento por el interés en la historia de la parroquia y por ejemplo, se abrieron las lápidas que contenían las bulas papales que existen desde el año 1529 en un nicho de la pared. Asímismo se dedicó D. Rafael durante años y años a leer los archivos de la parroquia y sacar datos y notas referentes a la historia, evolución y construcción de los diversos elementos del templo. Se elaboró durante su mandato un índice y fichas de todo el archivo parroquial en materias de bautismos, matrimonios, etc. muy útil para buscar datos de cualquier persona que haya recibido sacramentos en ésta parroquia desde el siglo XVI. El interés de D. Rafael por la historia se extendió a animar a proteger diversos elementos de la historia local, como el Puente Canto, La fachada de la Casilla del Guarda ó la Ermita de San Polo, aunque no siempre tuvo respuesta positiva o éxito. Eran los tiempos de la "Operación Rescate", fomentada por maestros de la escuela y demás iniciativas pioneras en conservar la historia de nuestro pueblo. Así, al marchar D. Rafael en 1990, dejó como parte de su legado un libro sobre la ermita de La Poveda y en la Diócesis de Madrid fue nombrado académico numerario de la Academia de San Dámaso para el arte e historia de la Archidiócesis de Madrid-Alcalá. Posteriormente fue secretario del Obispo de la recién fundada Diócesis de Getafe y más tarde capellán de un convento de religiosas, donde se encuentra hoy en día.

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