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LAS CALLES DE VILLA DEL PRADO

CRISTO DE LA SANGRE, calle del (ver también: Piscina, Avda. de la)

CRISTO DE LA SANGRE, calle del (ver también: Piscina, Avda. de la)

(de la Avda. de la Piscina al camino de "El Turco")
Denominaciones antiguas: Camino de San Martín

La actual calle del Cristo de la Sangre es la segunda mitad de lo que era; siendo su primera mitad la actual "Avenida de la Piscina", segregada nominalmente hacia el año 2000, por lo que la historia inicial de ambas calles es la misma. Debería de recuperar su nombre entero, pues ya hay una calle dedicada a la piscina, pues e quitó el nombre a la mitad de la Calle Cristo de la Sangre para dedicarle nada menos que una avenida a la piscina.

Ésta calle se formó en el trazado del camino vecinal de San Martín de Valdeiglesias, el cual en ésta zona era camino de acceso a la ermita del Cristo de la Sangre, de la cual recibe su nombre, y al Via Crucis del pueblo. Presenta la Calle del Cristo de la Sangre en su margen derecha una urbanización de chalets construida en la década de 1970 y su margen izquierda está hoy en día urbanizándose, sobre unos terrenos de labranza y unas eras que hubo allí. La última parte de la calle, pasada la Ermita ofrece a ambos lados tapias de jardines y en su margen izquierda al principio, la tapia de piedra en mampostería de un antiguo olivar adaptado hoy como jardín particular de una vivienda, finalizando en el camino que conduce a la Fuente de El Turco y el Hotel de Las Pilitas.

La fuente del Caño Eliseo se encuentra al principio de ésta calle y es una fuente de antigua tradición, existente junto al cauce del arroyo de la Plaza y junto a una zona de árboles, convertida hoy en parque. La fuente fue restaurada a finales de los años 1980 y hoy goza de un buen aspecto y esplendor con fresco flujo de agua permanente. Su configuración es la de manantial bajo con fachada de piedra de granito en mampostería, con escalera de acceso y asientos laterales de piedra para descansar. Junto a la fuente se hallan dos árboles históricos, dos fresnos centenarios de muy grueso tronco, podados y cuidados y en excelente estado de salud.

La Ermita del Cristo de la Sangre es el edificio histórico significativo de ésta calle; construído en el siglo XVI, en sillería de granito, es una pequeña ermita de planta cuadrada sin ventanas y con una portada de arco de medio punto con decoración de bolas, al estilo de los comienzos del renacimiento, parecidas a las bolas que decoran las portadas de la iglesia parroquial del pueblo y las ventanas de otras parroquias no lejanas, en la provincia de Ávila y la misma catedral abulense. La ermita fue en épocas de epidemias un pequeño lugar de cuarentena y también lugar de enterramiento hasta el siglo XIX. Contiene en su interior un retablo de tipo renacentista geométrico, hoy necesitado de restauración. En ésta ermita se celebran cada año los cantos a la Virgen de la Soledad durante las procesiones de Semana Santa, actos muy emotivos y de recogimiento. El Domingo de Resurrección se celebra también en ésta ermita la llegada de la procesión con la Virgen de luto, acto tras el cual se abren las puertas de la ermita y se saca de ella al Cristo Resucitado, conocido en el pueblo  como "Cristo de la Empanada", pues en ése momento a la Virgen se la quita el velo de luto y los asistentes a la procesión comen allí empanada típica del pueblo celebrando la Resurrección, tras unas palabras en las que el sacerdote dice "Aleluya" y el sacristán debe responder "Cada uno con la suya".

El Vía Crucis, conocido como "Las Cruces" comienza en el primer tramo de la calle y se alarga hasta adentrarse en el camino de San Martín y culminar en el camino del "Calvario". Se compone de numerosas cruces de piedra de granito realizadas en el siglo XVIII, así como algunas nuevas que han sido restauradas o rehechas hacia 1998. La más ornamentada es la cruz situada frente a la ermita del Cristo de la Sangre, que es parecida a un "Cruceiro" gallego, con pedestal, fuste delgado y final en forma de cruz. En éstas cruces se canta cada año el Vía Crucis típico del pueblo, recogido en libros del siglo XIX y XX y reeditado recientemente. Los cánticos, cantados por el pueblo, se han pasado de generación en generación perfectamente, pues no existe partitura musical escrita para ellos, pero su inconfundible melodía llena sin igual el paisaje del lugar cada año de forma similar. Por su forma musical, éstos cánticos parecen estar compuestos en el siglo XVIII.

Al final de la calle comienza el camino que lleva a la Fuente de El Turco. En éste punto, conocido popularmente como "Los Pinos" se encuentra un agradable lugar de descanso con una pared de piedra de la que cuelgan hiedras y bajo las cuales existen unos bancos de piedra para sentarse. Justo a lado de ellos se abre un pequeño humedal poblado de juncos, zarzas y otros vegetales. Entre éstos se alza la humilde pero venerable Fuente de la Reguera, antiguo manantial que actualmente no cesa de manar dejando escapar siempre un reguero de agua que encharca una parte del lugar. Éste manantial está cubierto con una estructura muy antigua de piedra parecida a una caseta, con puerta en forma más o menos de arco, que recuerda en ocasiones a algunos monumentos funerarios prehistóricos por su forma, aunque nada tiene que ver con éstos. Tras la fuente de La Reguera, el camino prosigue entre pinares y monte bajo hasta llegar las entradas de los hoteles ó casas de campo de Las Pilitas y Bofarull, construídos en estilo ecléctico a finales del siglo XIX. Posteriormente, franqueando una puerta de caza construída hacia el año 2001, el camino sigue hasta llegar a otra antigua fuente llamada "de El Turco", sita en un claro del monte.

CORDOVILLA, calle de

(de la C. de Navacarrala a la C. de la Florida Chica)

Calle perteneciente a la colonia de chalets del lugar de "La Florida", construidos en la década de 1980. Su trazado es corto y en cuesta, ofreciendo a ambos lados tapias de jardines. En el momento de escribir éstas líneas la calle está cortada en el punto donde se une al camino de la Florida Chica, situación que cambiará en no mucho tiempo. Originalmente ésta calle era una de las ramificaciones de la Calle de Santander, pasando a su actual denominación en 1998. Se decidió nombrarla así en homenaje al arroyo de Cordovilla, uno de los muchos que surcan el término del pueblo.

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El arroyo de Cordovilla nace en los cerros al norte del pueblo, cerca de la antigua mina de esmeril abandonada del siglo XVIII que hay en el sitio de Peranzules. Discurre entre pastos y viñas, atravesando la carretera de Madrid y más al sur surte de agua unos terrenos muy fértiles de huertas y viñas. El arroyo desemboca en el río Alberche.

CONSTITUCIÓN, avenida de la

(de la Plaza Mayor a la Avda. de Juan carlos I)
Denominaciones anteriores: Avenida de la Florida y Plaza del Mercado (un tramo)

La actual Avda. de la Constitución es la calle más ancha y amplia en líneas generales, del centro del casco urbano; sin embargo ésta avenida procede de un pasado que tuvo muchos cambios sucesivos durante el siglo XX y en su origen era nada menos que el cauce de un arroyo, por lo que hasta los años 1960, presentaba un aspecto agreste y muy rural, con muchos desniveles en el suelo y las aguas del arroyo discurriendo por el centro. A los lados, las construcciones se distribuían de la misma manera que actualmente, pero estaban formadas en su mayoría por bodegas y edificios de labor, cuyas puertas "falsas" o de servicio, daban al arroyo.

En el origen de ésta calle había varias bodegas, donde ahora se alzan viviendas, almacenes, supermercados y bancos. En ésta parte, justo en la esquina con la Plaza Mayor, existían dos grandes piedras de sujeción de la antigua plaza de toros, que fueron colocadas en 1751, probablemente llamándose por entonces éste trozo "Calle de la Alojería", que fue donde se colocaron las piedras. La margen izquierda se nutría de una manzana de casas tradicionales, que subsiste hoy en día y empalma con la calle de la Amargura. En la margen derecha se situaba, junto al desnivel de la Calle Remedios un montón de tierra que llevaba desde tiempo inmemorial allí, por lo que ésta zona se la conocía popularmente como "El Montón".

Én éste lugar, la avenida se ensancha de forma notable formando una plaza que hasta hace muy poco fue llamada "Plaza del Mercado". En éste lugar se realizaba hasta los años 1990 el mercadillo ambulante de los martes, que fue trasladado a la zona de las escuelas, donde se hace hoy en día.

Más arriba se encuentra hoy en día el gran edificio conocido como "El Baile", perteneciente a la antigua sociedad de baile "La Armonía Pradeña", único lugar donde en tiempos antiguos se celebraban bailes semanales y en fiestas, para todo el pueblo.  Fue fundado en la década de 1930 y en su origen se hacía música con organillos madrileños y orquesta. En la década de 1970 se convirtió en discoteca y funcionó hasta 1992. La acera de enfrente estaba en su origen compuesta por una larga manzana de bodegas y puertas de servicio ó "falsas", de las cuales subsisten unas pocas entre las modernas edificaciones que albergan hoy día talleres, tiendas y bancos.

Más arriba nos encontramos hoy con un nuevo edificio de tipo historicista que hace esquina entre la avenida de la que hablamos y la calle Laureles. En éste lugar se encuentra desde tiempos remotos un pozo público donde los agricultores sacan agua cuando les es necesario. Antes éste pozo se usaba mucho para abrevar ganado. Cerca de éste lugar se encontraba hasta mediados del siglo XX la fuente del Pijorro, hoy desaparecida. Prosigue la calle entre construcciones modernas unifamiliares o de pisos alternadas con algunas casas bajas tradicionales y alguna tapia antigua hasta la cuesta que desemboca en la carretera de Cadalso, actual Avda. de Juan Carlos I.

A medida que el arroyo de la Plaza fue canalizándose en forma de túnel subterráneo, la actual avenida que nos ocupa fue convirtiéndose en una amplia calle en la que entre los años 1970 y 80 se hicieron muchos edificios nuevos de estilo meramente funcional. Entonces la calle fue denominada como "Avenida de La Florida", porque es la calle que conducía al paraje conocido como "La Florida", donde hoy está la piscina municipal. La Zona ancha intermedia se denominaba, como ya hemos dicho "Plaza del Mercado", hasta que en 1998 toda la avenida entera más la plaza fueron nombrados con el actual nombre, homenajeando a la constitución española de 1978.

CODORNIZ, calle de la

CODORNIZ, calle de la

(de la C. de San Isidro a la C. de la Paloma)

Calle formada en la década de 1990 y perteneciente a la urbanización "Santa Lucía", creada en unas antiguas tierras de labor al sur del pueblo. Se compone ésta calle únicamente de chalets con jardín.

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La codorniz (Coturnix) es un ave de la familia del faisán, muy presente en los campos de Villa del Prado y con frecuencia se la ha visto siempre corretear por entre sembrados y dehesas.

Foto: Cinegética.com

CLAVEL, calle del

(De la C. de la Era a la C. de Juan Pablo II)

Se formó ésta calle en la década de 1980, al urbanizarse unas tierras de labranza que aquí existían. Está compuesta ésta calle únicamente de chalets con jardín.

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El clavel es una planta muy popular en patios de Villa del Prado al igual que en gran parte de España y recibió ésta calle dicho nombre dentro del plan de dedicar nuevas calles de urbanizaciones modernas a plantas y animales presentes en el municipio de Villa del Prado.

CERRO, Cuesta del

(de la C. de los Laureles a la C. del Cerro)

Calle pintoresca, que es una de las cuestas más pronunciadas de todo el pueblo. Se compone su estrecho trazado de casas tradicionales, casas de moderna construcción y tapias de herrenes. Recibe su nombre por desembocar en la calle del Cerro.

CERRO (Calle del)

CERRO (Calle del)

(de la C. de la Estrella a la Avda. de Juan Carlos I)
Denominaciones anteriores: Calle del Teniente Carlos Pesceto

Calle de trazado antiguo, compuesta en su mayoría por viviendas tradicionales de una planta y sobrado o de dos plantas, sin mucha altura. Se conjugan en ella bastantes casas de adobe tradicionales con otras de más reciente construcción. Recibe éste nombre por ser la vía que conducía al camino vecinal de Pelayos de la Presa, que sube por los altos y escarpados cerros del norte del pueblo. Éste ha sido siempre su nombre tradicional. Tras la guerra Civil de 1936 se dedicó ésta calle al Teniente Carlos Pesceto, y en 1998 se la volvió a denominar con su antiguo nombre.

En uno de sus números intermedios, correspondiente a una casa antigua, existían en su patio unas tinajas enterradas en el suelo, las cuales dejaban ver solo su boca, a modo de pocillos. Éstas tinajas según explicó en 1928 la dueña de la casa a su hijo; eran nada menos que escondrijos para meter enseres valiosos durante la invasión francesa del año 1808, para que si las tropas invasoras registraban la casa, no encontrasen ésos objetos.

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El Teniente Carlos Pesceto nació en Villa del Prado en 1918. Carlos Pesceto Sampedro era hijo del popular boticario D. Luis Pesceto, que tenía su farmacia en la Calle de la Sangre. Carlos fue un brillante estudiante en su niñez y juventud e inició los estudios de Medicina, cuando le sorprendió la guerra civil de 1936. Alistado en el bando Nacional, partió a luchar al frente de Extremadura donde falleció por heridas de guerra en Badajoz, en Enero de 1939. Cuando la noticia de su muerte llegó a Villa del Prado, causó consternación la desaparición de éste gallardo, culto y simpático joven. Su desconsolado padre alquiló con enormes dificultades un automóvil hasta el lejano pueblo donde se encontraba el cuerpo de su hijo y se trajo el féretro amarrado a dicho coche hasta Villa del Prado, donde desde entonces descansa glorificando la tierra de su camposanto. Tras la muerte de D. Luis en los años 60, el cual nunca se recuperó de la pérdida de su hijo, el legado de la familia Pesceto fue donado en parte a la Parroquia de Villa del Prado. Los amigos de Carlos Pesceto que quedan, ya con más de 80 años, son los únicos que hoy en día recuerdan aún la simpatía y valor de éste joven pradeño, las partidas a las cartas que jugaban en el pueblo siendo adolescentes y las conversaciones de aquellos tiempos. Conocida fue también su generosidad en el frente de la guerra, donde Carlos Pesceto recibía comida que le enviaba su padre, y Carlos la repartía abundantemente entre sus compañeros. Tras la guerra, el ayuntamiento del pueblo decidió dedicar la calle del Cerro al Teniente, pero en 1998 ésta recuperó su nombre primitivo, por lo cual sería bueno que se volviese a dedicar una calle del pueblo al Teniente Carlos Pesceto, aunque fuese una calle nueva, de las modernas urbanizaciones que se construyen actualmente, pues éste joven no se merece el olvido

CAMINO DE MÉNTRIDA

(Ver Méntrida, calle de)

Calle que debería de recuperar en su nombre la palabra "Camino", aunque se llamase "Calle del camino de Méntrida"

CAMINO DE LA TORRE

(Ver: La Torre, calle de)

Calle que debería de recuperar en su nombre la palabra "Camino", aunque se llamase "Calle del camino de La Torre"

CAMILO JOSÉ CELA, calle de

(de la calle de Alejandro Peris Barrio a la Avda. del Hospital)

Discurre ésta calle por la parte "alta" del pueblo, es decir, el barrio de la zona de San Roque. La actual calle de Camilo José Cela contiene en su inicio, a la margen izquierda algunos edificios antiguos. Poco más abajo continúa la calle con algunas portaleras y naves de construcción antigua de adobe, siempre en su margen izquierda. En su margen derecha hubo grandes herrenes en las que se construyeron modernas casas adosadas con jardín delantero.

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Camilo José Cela Trulock nació en Iria Flavia (La Coruña) en 1916. Sus primeras novelas publicadas son la Familia de Pascual Duarte (1942) y La Colmena (1951). Publicó también "Viaje a la Alcarria", de 1948 y Del Miño al Bidasoa (1952). Aparte, numerosas novelas, alguna obra de teatro y poesía. Escribió además numerosos artículos periodísticos, relatos y trabajos de erudición. Fue un gran introductor de la novelística moderna en España recibiendo el Premio Nobel de Literatura en 1989 y el Premio Cervantes en 1995. Falleció en el año 2002.

ARROYO MAZMARRO

(ver Mazmarro, calle de)

Calle que actualmente se llama solamente "Mazmarro". Debería de recuperar en su nombre la palabra "Arroyo".

ARROYO JUANES

(Ver Príncipe de Asturias, Avda. de  y Juanes, calle de)

Calle que seguía el curso del Arroyo Juanes y que en 1998 fue dividida nominalmente en las dos anteriormente mencionadas. Se debería recuperar su antiguo nombre, palabra "Arroyo" incluída.

ARROYO DE LA PLAZA

(ver Soledad, calle de la; González Maldonado, calle de y Nuestra Señora de la Poveda, calle de)

Calle que seguía el curso del Arroyo de la Plaza y que posteriormente se dividió nominalmente en las anteriormente mencionadas

ANTONIO MACHADO, calle de

(de la C. del Poeta a la C. Infante)
Denominaciones anteriores: Travesía del Poeta

Calle que nació en la década de 1980 al urbanizarse unos antiguos campos de cultivo. Está formada por modernas viviendas con jardín. En 1998 se le puso el actual nombre.

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Antonio Machado nació en Sevilla en 1875 y estudió posteriormente en Madrid. En 1903 publica su libro "Soledades" y en 1912 "Campos de Castilla". En 1917 publica una primera edición de sus poesías completas, que saldrían de nuevo a imprenta en 1932 y 33.  En 1927 fue elegido miembro de la Real Academia Española. Fue catedrático de idioma Francés y estuvo casado con la jovencísima Leonor Izquierdo, verdadero amor de su vida, que desgraciadamente falleció pronto. Otra importante obra literaria suya es la de "Juan de Mairena". Durante la guerra civil marcha a Francia donde fallece en febrero de 1939. Antonio Machado es junto a su hermano Manuel uno de los escritores más influyentes de España en el siglo XX.

AMARGURA, calle de la

AMARGURA, calle de la

(de la Avda. de la Constitución a la Avda. de la Reina Sofía)

La vetusta y estrechísima calle de la Amargura es de las más antiguas del pueblo, y quizá sea la más antigua del casco urbano, pues la tradición popular así lo dice. Al menos, en su trazado se encuentra todavía hoy en día la casa más antigua del pueblo, conocida como "La Casa del Guarda" Ésta casa, considerada siempre como la primera construída en el pueblo fue la que en su día se hizo para vivienda del guarda que cuidaba del prado en el cual se formó posteriormente el pueblo. Éste prado pertenecía a las tierras del castillo de Alamín y en él pastaban las reses del señor del Castillo. A la casa del guarda, según la tradición se la unió una para un administrador y así poco a poco se fue poblando el lugar de casas hasta aparecer la "Villa de El Prado". La Casa del Guarda es una pequeña construcción de planta cuadrada, de adobe y ladrillo formada por un piso bajo con sobrado. En su fachada había una antiquísima inscripción hecha con piedras incrustadas en la cal de la pared que decía "Santísima Trinidad, un solo Dios, Santo, Santo, Santo, Dios de los Exércitos, Santo inmortal, libranos Señor, de todo mal. Amén". En la década de 1980 se revocó toda su fachada con cemento y desapareció la inscripción. La calle de la Amargura contiene varias fachadas históricas de ladrillo de tejar y aparejo toledano y puertas "falsas" de patios muy típicos. Ésta calle vive tradicionalmente todos los años el paso de la procesión del Corpus Christi que aquí vive su peculiar momento de estrechez para despues desembocar en la plazoleta final donde se coloca un altarcillo y alfombras de flores. Respecto al porqué de su denominación, ha sido imposible averiguarlo, siendo su nombre de enorme antigüedad.

AMAPOLA, calle de la

AMAPOLA, calle de la

(de la C. de la Era a la C. de Severo Ochoa)

Calle formada en la década de 1990 sobre unos antiguos terrenos de labranza. Está compuesta por chalets y casas con jardín.

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La amapola es una vieja conocida flor en todos los campos que rodean Villa del Prado y en primavera adorna de forma notable éstos parajes con sus pétalos rojos. Crece sobre todo en márgenes de caminos y carreteras, fronteras y campos de cultivo de cereales.

ALVARO DE LUNA, calle de

ALVARO DE LUNA, calle de

(Calle sin salida. Entrada por la C. de La Soledad)

Se formó nueva ésta calle en la década de 1990 al urbanizarse una antigua herrén. Está formada a uno y otro lado por casas modernas de aspecto tradicional.

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Don Álvaro de Luna nació en Cañete (Cuenca) hacia 1390 y fue paje del rey de Castilla. Con el paso del tiempo, fue ascendiendo de forma rápida y notable en la política de la corte y se convirtió en un señor casi todopoderoso, ejerciendo un poder enorme y acaparando para su fortuna territorios inmensos por toda Castilla, entre los cuales estaba el Castillo de Alamín y sus aldeas anejas, entre ellas Villa del Prado. Así con frecuencia encontramos por muchos puntos de Castilla "un castillo que perteneció a Don Alvaro de Luna" o "un palacio que fue de..." o "Este pueblo perteneció a..." En ésta comarca, La Adrada, Alamín, Escalona o San Martín de Valdeiglesias fueron solamente algunas pocas de sus posesiones feudales y absolutas. D. Álvaro se ganó toda la amistad y confianza del rey Juan II, y fue nombrado Condestable de Castilla en 1420, defendiendo la monarquía frente a otros poderosos nobles, sin embargo, a la vez, él se estaba convirtiendo en el más poderoso. En 1427 fue desterrado por influencias de otros nobles, pero posteriormente, formando mesnada derrotó a los musulmanes en la batalla de La Higueruela , en 1431.

En Villa del Prado, D. Álvaro de Luna poseía un palacio del cual se conserva la portada de piedra. Estableció la picota enfrente del palacio, junto a los caminos de Escalona y La Torre, lugar que comunicaba directamente con sus posesiones de Alamín y Escalona. No dejó muy buen recuerdo Don Álvaro en Villa del Prado, pues se ha conservado durante más de quinientos años hasta hoy una tradición oral de padres a hijos que habla de los excesos del condestable con los vecinos de éste pueblo, al cual asfixiaba con impuestos y en el cual se produjeron ejecuciones en la picota, utilizándola como horca, sucesos que Don Álvaro veía por una ventana que hay sobre el arco de la puerta de su palacio. A pesar de ello, Don Álvaro impulsó la construcción de la actual iglesia del pueblo, en la cual figuran símbolos de Santiago, a cuya Orden perteneció, y la misma dedicación del templo y un escudo en el cual se ve una luna blanca, símbolo del conde.

Don Álvaro tenía una influencia tan alta sobre el rey de Castilla, que fue acusado de dominar al monarca mentalmente mediante brujerías, acusación que también obedecía al deseo de otros nobles de quitarse de encima al condestable, el cual había derrotado a sus principales enemigos, los infantes de Aragón y la nobleza castellana en Olmedo en 1445. A la creciente manía que le empezaron a tener los nobles, seguramente no por motivos condescendientes con el pueblo, sino por ambición personal de ellos mismos, se unió la de la reina Isabel, esposa de Juan II, quien también conspiró para derrocar a D. Álvaro el cual finalmente fue procesado y declarado culpable de hechizar al rey y dominarlo, motivo por el cual fue condenado a muerte y decapitado en Valladolid en 1453. Su cabeza quedó expuesta al público durante unos días. Su cuerpo se encuentra hoy en día enterrado en la capilla de Santiago en la Catedral de Toledo en cuyo techo de figuran muchos símbolos de cruces de Santiago y lunas. Está en una labrada sepultura de mármol, para todos los pradeños y gentes de otros lugares que quieran visitar a éste antiguo señor que marcó las vidas de nuestros pueblos, que pertenece a nuestra historia y cuyo eco aun no se ha extinguido cinco siglos después.

ALMOROX, calle de

(de la Avda. de la Reina Sofía al límite con los caminos de Almorox y de los Valles)

La Calle de Almorox recibe éste nombre por ser el camino que desde tiempos remotos conducía y conduce al vecino pueblo de Almorox (Toledo) El nombre de la calle es antiguo, habiéndose llamado así desde tiempo inmemorial. Discurre por lugares de aspecto muy variado. Nace su parte antigua entre vetustos edificios antiguos como el antiguo cuartel de la Guardia Civil y discurre su trazado de tipo tradicional y estrecho entre casas típicas sencillas y algunas de nueva planta, hasta llegar al antiguo arroyo de Juanes, que era antiguamente el final de la calle. A lo largo de éste recorrido la calle aparece empedrada con adoquines de granito, dejando aun lado el taller de confección de las Hermanas de la Caridad y los bloques de pisos de la parroquia y a otro lado las singulares casas de "Pedro Rosell". Aquí finaliza su parte antigua y tras atravesar el arroyo Juanes, hoy Avda. del Príncipe de Asturias, la calle entra en una moderna "fase", construída en la década de 1970, formada a un lado por casas tipo adosado con jardín delantero y patio trasero y a otro lado unas modernas construcciones de vivienda y nave industrial. Seguida a ésta, pasando el cruce con la calle Génova, se encuentra la larga pared de adobe antigua que delimita una boyería donde se guardaba ganado, que hacía de límite del casco urbano con el campo en tiempos antiguos, junto con la manzana siguiente de casas, entre el Arroyo Mazmarro y la calle Infante. Donde están las casas con jardín existió hasta la construcción de éstas un pequeño muro de mampostería conocido como "La Pared de Canto", detrás de la cual comenzaban tierras de labor y siembra hasta la carretera de Cadalso. En éste lugar, conocido entonces como "La Curijada" comenzaba antiguamente el camino de Almorox propiamente dicho, de piso de tierra, el cual se perdía entre pequeñas lomas y cerros hasta llegar a la localidad toledana. Tras éste tramo, hoy en día la calle Almorox prosigue, tras cruzarse con la C/ Infante entre modernas tapias de jardines de chalets, construídos en las décadas de 1980 y 90 y finaliza en el campo, donde termina su pavimento y comienza el camino de Almorox, junto al arroyo de los Palomares.

El camino de Almorox discurre entre bellos parajes, hoy en día frecuentado por pastores, paseantes, ciclistas y motoristas, y tras atravesar varios cerros, termina cerca del pinar de la localidad toledana.

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Almorox, villa toledana de traza típicamente manchega, con bellos monumentos como su iglesia parroquial y su ermita y plaza mayor, es uno de los más populares pueblos vecinos de Villa del Prado, existiendo desde antiguo una gran relación entre ambas localidades, siendo además Almorox  un pueblo de paso para los pradeños que viajaban a Toledo. Con la aparición del antiguo ferrocarril que unía Villa del Prado y Almorox con Madrid, la aproximación entre ambos pueblos se intensificó y hoy en día Almorox y Villa del Prado mantienen como siempre una estrecha relación de vecindad entre sus habitantes y comparten ambos municipios entornos naturales, montes y pinares de interés común.

ALEJANDRO PERIS BARRIO, Calle de

ALEJANDRO PERIS BARRIO, Calle de

(de la calle de La Rosa a la calle de San Roque)
Denominaciones anteriores: Calle de los Molineros y Calle del General Moscardó

La actual calle de Alejandro Peris Barrio es una vetusta calle de trazado muy antiguo, tal vez formada en el siglo XVII. Contiene hoy en día varias fachadas tradicionales de ladrillo en "aparejo toledano" y adobe enfoscado, algunas de ellas con notable presencia de piedra en mampostería. Algunas han sido restauradas recientemente, dando un bello y acertado aspecto al paisaje de ésta calle. En ésta calle se encontraba el taller de fabricar carros de los Sres. Dueñas y Céspedes, hoy convertido en solar, en el que se fabricaron una parte de los carros de bueyes y mulas que surcaron los caminos y calles de nuestro pueblo a comienzos del siglo XX.

El nombre tradicional de ésta calle fue el de Calle de Molineros, cuya denominación puede atribuirse al antiguo molino de trigo y harina que había anexo al taller de carretería ántes mencionado y que funcionó hasta la década de 1960. Después de la guerra civil de 1936, el ayuntamiento dedicó ésta calle al General Moscardó, denominación que permaneció hasta 1998, en que se dedicó al profesor Alejandro Peris Barrio.

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El oficio de molinero ha sido importante en Villa del Prado, no sólo por la indispensable necesidad de harina y pan, común a cualquier población, sino también por la considerable existencia de olivos en los campos que rodean el pueblo. Existían dispersos por la población hasta mediados del siglo XX varios molinos de aceite que funcionaban con tracción animal, hasta la aparición de la almazara de propulsión eléctrica que se usa hoy en día en la cooperativa para producir el exquisito aceite virgen de Villa del Prado.
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D. José Moscardó Ituarte nació en Madrid en 1878. Comenzó su carrera militar y participó en la guerra de Filipinas (1897-98) y en las campañas de Marruecos de 1909-1926. En 1929 ascendió a Coronel y fue nombrado director del Colegio de Huérfanos de Toledo. En 1934 fue nombrado comandante militar de Toledo, siendo posteriormente director de la Escuela de Educación Física de Toledo. Estaba preparado para acudir con el equipo de deportistas españoles a las Olimpiadas de Berlín de 1936 cuando se produjo el inicio de la Guerra Civil. Unido al bando Nacional, se recluyó en el Alcázar de Toledo desde el 22 de julio y resistió el asedio republicano hasta que el general Varela tomó la ciudad el 28 de noviembre del mismo año. Éste hecho sería el que lanzaría a la fama a Moscardó por las jornadas heroicas vividas dentro de la fortaleza toledana, en las cuales no estuvieron ajenas algunas personas relacionadas con Villa del Prado. Posteriormente participó en las batallas de Guadalajara y Cataluña. En 1939 ascendió a General de División, y finalizada la guerra, a Teniente General. En 1946 era Delegado Nacional de Deportes. La gimnasia siempre estuvo presente en su carrera. Falleció en 1956 en Madrid.
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D. Alejandro Peris Barrio Nació en Madrid en 1933. Realizó la carrera de Magisterio y ejerció en distintos centros, como Guijar (Segovia) y Villa del Prado, donde era maestro a finales de la década de 1960. Desarrolló funciones directivas en los colegios "Carlos Ruiz", de Estremera (Madrid) y en el colegio "Zumalacárregui", de la capital. En 1970 se licenció en filosofía y letras, doctorándose en 1988. Desde 1977 fue profesor de Historia en varios institutos de bachillerato y fue catedrático de Historia en el instituto "Los Rosales" de Móstoles. Publicó artículos sobre oficios artesanos y tradiciones de Madrid en varias revistas y fue premiado por la Comunidad de Madrid por un trabajo titulado "Arriería y carretería en la provincia de Madrid". Casado con una señora pradeña, pasa desde hace muchos años sus días libres en Villa del Prado, aparte de que fue como ya se ha dicho, profesor en el colegio del pueblo; y su interés por el pueblo ha dado frutos en forma de libros, el primero de los cuales se publicó en 1982, con el título "Villa del Prado, Historia y Arte", el cual se relanzaría en 1987. En 1997 se publicaría de nuevo el libro, mucho más amplio y con el título de "Villa del Prado, su historia y su Arte". Otro trabajo suyo ha sido el libro "La Poveda, un santuario junto al Alberche", del año 2000. También ha escrito libros sobre localidades madrileñas como Móstoles y Quijorna.

ALDEA DEL FRESNO, Calle de

(De la C. de la Era a la C. de Juan Pablo II)

Ésta calle forma parte del barrio de chalets formado en la década de 1980 en la zona de "las eras", junto al camino de Pelayos. Ofrece en sus márgenes las tapias de los jardines de dichos chalets y en su parte intermedia existe un pequeño parque infantil.

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La Aldea del Fresno, situada a unos diez kilómetros de nuestro pueblo, es uno de los "eternos vecinos" de Villa del Prado. Entre ambos pueblos siempre ha habido una estrecha relación, amores y odios, colaboraciones y revanchas bromistas han surgido entre ambas localidades en la antigüedad, pero siempre unidos en bastantes aspectos, por lo cual el consistorio de Villa del Prado decidió nombrar a ésta calle en homenaje al pueblo vecino, pues además dicha calle se encuentra "mirando" en línea recta hacia Aldea, casi paralela a la carretera que conduce hasta allí y hacia Madrid. La Aldea del Fresno se formó después que Villa del Prado, dentro del antiguo término de la desaparecida Villanueva de Tozara, cuya iglesia perteneció al curato pradeño, ya desaparecido el casco urbano tozareño, bajo el nombre de "Ermita de San Polo", dedicada a San Pablo. El pequeño caserío de "El Fresno", fundado junto al río, a pocos kilómetros de San Polo, tuvo como patrón a San Pedro y perteneció durante siglos a las tierras de la ciudad de Segovia. En el siglo XVI surgieron disputas entre la Aldea del Fresno y la villa de El Prado a causa de los diezmos de la citada ermita de San Polo. Posteriormente, en el siglo XVIII, el ayuntamiento de Villa del Prado construyó el Puente de La Pedrera en el término de Aldea del Fresno, cobrando derecho de peaje nuestro ayuntamiento hasta los años 1930, pasando entonces el puente totalmente a dominio del ayuntamiento aldeano.